El proyecto

El viaje de la Cruz de Lampedusa

La dimensión espiritual de todo ser humano y su dignidad están inscritas en el madero de la Cruz. Su viaje es el testimonio del espíritu de mujeres, niños y hombres que huyen. Para que nadie pueda olvidar.

La historia

Está realizada con tablas de madera pobres: es la humilde tragedia de un barco varado en la costa de Lampedusa. Dos tablas de 2 metros y 60 centímetros de altura, 25 kilos de dolor. 
La Cruz de Lampedusa, símbolo de la odisea de los migrantes, no se ha parado desde el 9 de abril de 2014, cuando el Papa Francisco la bendijo en el Vaticano. Desde aquel día viaja de mano en mano. Genera encuentros de solidaridad entre pueblos de diversas culturas y religiones. 
Confiada a un relevo espontáneo que la acompañó en más de 2400 iglesias, santuarios, lugares de culto en Europa y en el mundo, la Cruz en este momento se encuentra en Andalucía, y se desplazará a otros lugares de España; está previsto que viaje a la frontera entre México y Estados Unidos, y, a otros lugares del mundo, donde se pueda reflexionar sobre el tema de la dignidad de las personas migrantes.

La cruz, en cada etapa, deja como regalo -en memoria de su paso-, a cada comunidad local, una pequeña cruz realizada también con las maderas de los barcos hundidos. Una semilla de conciencia, un testimonio, una advertencia a considerar lo que esto ha sido y es.

En la Cruz de Lampedusa se inspiró Ennio Morricone, que escribió y donó a la Fundación la composición “La voz de los sumergidos”.

El Museo Británico ha solicitado una cruz de Lampedusa, que se ha realizado siempre con las maderas de los barcos, y la ha introducido en su colección expositiva permanente.

Para solicitar la Cruz de Lampedusa y acogerla en su diócesis y en el extranjero deberá escribir a casaspiritoarti@gmail.com

La persona de contacto de la Fundación para el viaje de la Cruz de Lampedusa por España y el extranjero es Graziella Cuccu.

”La Iglesia, por tanto, está llamada a recordar a todos que no se trata sólo de cuestiones sociales o migratorias, sino de personas humanas, de hermanos y hermanas que hoy son el símbolo de todos los descartados de la sociedad globalizada. Está llamada a testimoniar que para Dios nadie es 'extranjero' o 'excluido'. Está llamada a despertar las conciencias adormecidas ante la indiferencia ante la realidad del mar Mediterráneo, que se ha convertido para muchos, demasiados, en un cementerio.“

Papa Francisco

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Con su apoyo, la Croce di Lampedusa viajará por el mundo como un testimonio de la humanidad en fuga y la dignidad inviolable de todo ser humano.